domingo, 22 de junio de 2008

Cafes...

Cafe amargo:

El camarero sirve un cafe americano (Cafe solo con mucha agua) y el cliente le pide que le haga entrega de hasta 7 azucarillos mas, los cuales arroja dentro de la taza en la que se encuentra su humeante cafe, no obstante el camarero se estraña de que el cliente, tras depositar tanto azucar en la taza, no de vueltas al cafe para facilitar la mezcla entre el azucar y el negro liquido.

Movido por la curiosidad el camarero decide preguntarle al cliente por el motivo por el cual no revuelve el cafe. El cliente contesta que le gusta el cafe amargo.

Cafe emplatado:

Un camarero con poco pulso sirve un cafe con leche en una mesa, la taza se encuentra apoyada sobre un platillo que es agarrado por el tembloroso camarero.

El cafe llega a su destino con mucho de su contenido derramado sobre el platillo, tras depositar el cafe sobre la mesa en la cual se encotraba la clienta que esperaba el cafe, percibe cierto reproche en la mirada tras percatarse en la piscina de cafe que se habia formado en el platillo.

El camarero se dirige a la clienta y le dice que cuando se acabe lo de la taza, puede seguir con lo del platillo.

Cafe Italiano:

Un cliente trajeado se acerca a la barra, solicita la atencion del camarero y pide un Expresso en voz alta y clara no sin añadir a su acentuación un ligero tono italiano.

El camarero se da la vuelta, mira fijamente a el cliente y le pregunta que si es italiano a lo que el cliente le contesta que no, el camarero le da unos golpes amistosos en el hombro y en tono paternal le dice: ..."entonces, tu majete, lo que quieres es un cafe solo"...

Cafe capuchino:

Una clienta con un traje de marca pide un cafe capuchino a el camarero, el camarero se rasca su calva peinada con cortinilla, se rasca su panza cubierta por una camiseta de de tirantes llena de lamparones, mira hacia la maquina de cafe que tiene ronchas de oxido, manchas de cafe y de leche secas las cuales delatan una clara falta de mantenimiento y limpieza, vuelve a mirar a la clienta tras la mugrienta y aceitosa barra, se rasca sus peludos hombros y le contesta a la chica: ..."bonita, tu te has perdido... ...¿no?"...





Bueno, y eso es la historia de los cafes...

3 comentarios:

Tika. dijo...

Verás, a mi es que no me gusta el café.

Tika. dijo...

jajajaja dí que si, autoconfianza...


es que mi abuela es mucha abuela!

Carlos Naval dijo...

Me pones un puto café, por favor?

Que sea ya, maldito come-azucarillos, espolorea canas del tres al cuarto!